Ágora silenciosa

Concebida en su estructura y lenguaje como una mimesis de las tragedias clásicas, la acción se desarrolla en un país imaginario, que, sin nombrarlo, es la Grecia de la tiranía. En el ágora, espacio en otro tiempo abierto a la palabra y pensamiento libres, el tirano Panta, que nunca aparece en escena, pero cuya presencia es omnímoda y asfixiante, ha impuesto el más rotundo y cruel de los silencios: el del poder absoluto y excluyente que impide la libertad de los ciudadanos.

En ese ágora silenciosa y silenciada por el miedo y la complicidad, la crueldad y el dolor,

la envidia y la mentira, se yergue la figura central, contradictoria y paradójica, de Diómedes, el filósofo que vive al servicio de Panta, pero que escribe su obra en secreto, confiado en que algún día su esclavo Ruma dará a conocer a la posteridad su verdadero legado filosófico. Acuciado por su memoria y por su conciencia, acosado por Paidros y Simmas, los dos representantes emblemáticos del poder de Panta, Diómedes es un antihéroe en conflicto consigo mismo y con el sistema de poder al que él, a pesar de todo, sirve.

Córdoba, Cuadernos de Albenda, 1986

El filósofo en su silencio

Brevísima muestra antológica que recoge un fragmento de Ágora silenciosa y una reflexión del propio autor a propósito de su obra. Se cierra con una semblanza de Pedro Roso, “Tiempo de desaliento”, germen del texto que servirá de prólogo a la trilogía en la edición de 1999.

Córdoba, Ayuntamiento de Córdoba, 1994. Cuadernos de la Posada, 40

Tiempo de desaliento

[Fondos de la ironía — Madrugadas de las dos orillas — Ágora silenciosa]

En palabras del propio autor, en esta trilogía Balsera ofrece “su experiencia de la guerra civil, del enfrentamiento histórico de las dos Españas y, especialmente, de aquel período interminable de rostro desdibujado y letal que fue la paz del vencedor”.

La primera, Fondos de la ironía, quiere ser una reflexión sobre el compromiso de los intelectuales y su responsabilidad en el derrocamiento de la República, a partir de las circunstancias que rodearon el regreso a España de Ortega y Gasset después de la guerra civil, y el espectáculo equívoco de su muerte. La acción se desarrolla en la isla de Trianía, país imaginario, donde un grupo de seguidores del “vivencialismo filosófico” de Bruno Martín, encabezados por Segundo Romana, preparan, nerviosos,  expectantes y ajenos a cuanto ocurre a su alrededor, el ansiado regreso del maestro. Un regreso que nunca se producirá.

Madrugadas de las dos orillas se desarrolla no en un país imaginario, sino en el Madrid frentepopulista de la Guerra Civil. La acción, que comienza a los pocos días del levantamiento militar y se prolonga a lo largo de toda la contienda, gira en torno a las

dificultades que ha de afrontar una familia de la alta burguesía, “íntimos de los Gil Robles”, para sobrevivir en la capital de la República. Durante los tres largos e interminables años que dura la guerra, los Milá -dos de cuyos miembros han huido para unirse al ejército de Franco- vivirán una experiencia angustiosa, que lograrán superar gracias a la ayuda de Águeda, la única criada que no les ha abandonado. Cuando las tropas de Franco toman Madrid y con ellas regresa Ernesto, el mayor de los Milá, todos saben que la vida de Águeda corre peligro. Sin embargo, ninguno de ellos intercederá por ella cuando es detenida por una patrulla militar.

Madrugadas… recibió en 1997 el primer Premio de Teatro “Duque de Rivas”, promovido por la Diputación Provincial de Córdoba.

Madrid, Huerga y Fierro, 1999

la obra

Andrés Bruma ha crecido y se ha enriquecido a la sombra de los asesinos de su padre, Pedro el pocero, llamado “el aramundos”, bracero en todos los oficios y conocido por su constante rebeldía.

Acuciado por la mala conciencia y el sentimiento de culpa, Andrés intentará reparar su vileza ofreciéndoles ayuda y dinero a sus recelosos hermanos, para quienes es un extraño, un extravagante desconocido. El protagonista perseverará en el intento, en la necesidad de redimir un pasado que de continuo irrumpe violentamente en su vida y no le deja vivir en paz.

La acción transcurre entre la vigilia y el sueño, como una proyección de la conciencia de Andrés Bruma, en esa borrosa frontera donde la memoria confunde y mixtifica los recuerdos. Y alcanza un climax de intenso simbolismo en la “Evocación de Amargacena”.

De repente se produce un giro pirandelliano: en realidad, estamos asistiendo al ensayo de El Aramundos, drama sobre la oscura noticia de un hombre sin biografía, de un jornalero que en una noche de agosto fue sacado, brusca, violentamente  de su casa a la que nunca regresó…

Con la guerra civil y la dictadura latiendo en los gestos, en las palabras, en los silencios, en el miedo y el resentimiento de los personajes, La misa de Andrés Bruma pertenece al mismo ciclo que la trilogía Tiempo de desaliento, en la que Rafael Balsera plasmó aquella violenta y amarga experiencia que marcó indeleblemente la historia de España.

Obras inéditas

La misa de Andrés Bruma

Sevilla, Consejería de Cultura de la Junta
de Andalucía, 2009